¿Qué son los anticoagulantes?

30-05-2017
Fármacos anticoagulantes

Los anticoagulantes son medicamentos cuya función principal es impedir o reducir la coagulación de la sangre o la formación de coágulos en el interior de las arterias, favoreciendo su desaparición, con el objetivo de evitar taponamientos que bloqueen la llegada de sangre y oxígeno a otras partes del cuerpo, lo que podría tener consecuencias más graves.

Si el coágulo de sangre o émbolo viaja por el torrente sanguíneo y bloquea el flujo en las arterias de las extremidades, quedarán afectadas las piernas y los pies. Si se da en el cerebro, hablaremos de un accidente cerebrovascular o ictus, porque no le llegará suficiente oxígeno. Mientras que, si es en el corazón, será un infarto de miocardio y si afecta a los pulmones, un embolismo pulmonar. Para evitar estas complicaciones, los fármacos anticoagulantes tienen un papel fundamental.

Tipos de anticoagulantes

Existen diferentes tipos de anticoagulantes que se usan para prevenir o tratar los trastornos de la coagulación:

  1. Anticoagulantes orales clásicos. Principalmente antagonistas de la vitamina K, vitamina esencial para activar algunos factores de la coagulación. Al disminuir la producción de estos factores, se ralentiza la coagulación y se evita la formación de trombos o coágulos en la sangre a largo plazo. Los más usados son el acenocumarol (Sintromâ) y la warfarina (Aldocumarâ).
  2. Heparinas de bajo peso molecular vía subcutánea. Las heparinas actúan como inhibidoras indirectamente de la trombina, proteína encargada de la formación de coágulos. Al ser de bajo peso molecular, más pequeñas, se absorben mejor por vía subcutánea y tienen una menor unión con las proteínas plasmáticas, por lo que solo se requiere su administración 1 o 2 veces al día. Se utilizan para la prevención y el tratamiento de los trastornos de la coagulación durante cortos periodos de tiempo y cuando es necesario retirar el tratamiento anticoagulante oral habitual debido a situaciones especiales, como un embarazo.
  3. Anticoagulantes orales directos (ACODs). Actúan como inhibidores directos de los diferentes factores de la coagulación, dependiendo de cada fármaco.

El tratamiento con anticoagulantes orales debe estar controlado cuidadosamente. La dosis de los fármacos anticoagulantes orales clásicos se ajusta a cada persona mediante controles frecuentes, de los diversos fármacos o incluso evaluando el tipo de dieta, por las posibles interacciones con el fármaco anticoagulante. Por eso es necesario que el tratamiento esté supervisado por un especialista.

 

Fuentes: Medicina21.com, Tao-control.com y Fundación Española del Corazón (FEC)

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