Introducción a la coagulación y anticoagulación

15-05-2017
Coagulación y anticoagulación

Cuando un vaso sanguíneo sufre una lesión y se rompe, sus paredes se contraen para limitar el flujo de sangre al área dañada. Esta pérdida de sangre o hemorragia debe pararse cuanto antes, por lo que se activa la llamada cascada de coagulación, donde los factores de coagulación trabajan juntos para formar un coágulo de fibrina, que tiene forma de red, con el objetivo de detener el sangrado.

Si los coágulos permanecen en el mismo lugar de formación, se les conoce como trombos. En cambio, si se desprenden y viajan por el torrente sanguíneo hacia otra parte del cuerpo, se les denomina émbolos. Tantos los primeros como los segundos pueden detenerse y bloquear el flujo de sangre en un lugar determinado del organismo, lo que se traduce en un bloqueo de la llegada de sangre y oxígeno a la zona afectada. 

En las personas con trastornos de la coagulación, este proceso no funciona adecuadamente. Lo que les ocurre es que pueden sangrar más tiempo de lo normal y tienen cuatro veces más riesgo de sufrir una embolia o una trombosis, es decir, la formación de un coágulo en el interior de las arterias que afecte a órganos tan importantes como el corazón, el cerebro, los pulmones o las extremidades. En España se estima que hay 800.000 personas anticoaguladas (datos de 2013).

Estas personas pueden hacer vida normal, siempre que lleven un control periódico de su nivel de coagulación (INR) y sigan la pauta semanal del tratamiento anticoagulante oral. El índice INR indica el tiempo que tarda en coagular la sangre, que puede variar en base a otras enfermedades asociadas, a la dieta o a otros medicamentos. Es importante su medición periódica porque tener unos niveles de INR fuera del rango permitido puede desencadenar en otros problemas graves, como hemorragias, trombosis o embolias. Y entre los tratamientos anticoagulantes disponibles actualmente encontramos los del tipo antivitamina K, un cofactor que contribuye a activar la cascada de coagulación, que impiden la coagulación de la sangre y previenen la formación de trombos y embolias.

En este espacio trataremos de explicar el trastorno de la coagulación, qué son los anticoagulantes y los tipos que existen, así como por qué es tan importante tener un control sobre el INR, que es posible con el método Tao-Control, ya que ofrece a las personas anticoaguladas la posibilidad de medir y autocontrolar periódicamente su índice INR desde casa y sin perder el contacto con su médico de una manera segura y eficaz.

 

Fuentes: Federación Española de Asociaciones de Anticoagulados (FEASAN), Federación Mundial de Hemofilia (FMH), Medicina21.com y Anticoagulante.es

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