Diferencias entre los anticoagulantes orales

26-02-2018

Los anticoagulantes son fármacos que frenan o disminuyen los procesos de coagulación de la sangre o la formación de coágulos. Su objetivo es favorecer su desaparición y evitar así taponamientos que bloqueen la llegada de sangre y oxígeno a otras partes del cuerpo, lo que podría tener consecuencias más graves.

Existen diferentes tipos de anticoagulantes:

  • Inyectables, como las heparinas de bajo peso molecular, que se usan para la prevención y tratamiento de los trastornos de la coagulación durante cortos periodos de tiempo.
  • Orales, entre los que se distinguen dos tipos:
    • Antagonistas de la vitamina K. Inhiben la acción de la vitamina K para conseguir ralentizar la coagulación de la sangre y evitar la formación de trombos o coágulos a largo plazo. Los más usados son el acenocumarol (Sintrom®) y la warfarina (Aldocumar®).
    • Orales directos. Actúan como inhibidores directos de los diferentes factores de la coagulación con el objetivo de evitar la formación de trombos o coágulos. Se disponen de cuatro actualmente: dabigatrán, rivaroxabán, apixabán y edoxabán.

El tratamiento con fármacos anticoagulantes orales antagonistas de la vitamina K necesita ser controlado periódicamente para llevar un seguimiento del tiempo de coagulación de la sangre (índice INR) en función de la dosis. Será diferente para cada persona y además también estará condicionado por la patología por la que se prescribe este tipo de terapia. En situaciones especiales, como un embarazo, se opta por sustituir el anticoagulante oral por heparina inyectable, debido al riesgo de malformación fetal. También se puede sustituir si la persona va a ser operada quirúrgicamente o en una intervención dental con el objetivo de reducir o evitar el riesgo de sangrado excesivo durante la intervención.

En cambio, el tratamiento con fármacos anticoagulantes orales directos no necesita una monitorización periódica del valor INR, ya que su efecto anticoagulante es más estable e independiente de factores como la dieta o la administración de otros medicamentos que pudieran interaccionar con ellos.

anticoagulantes orales

Este último tipo de terapia está indicada para personas que no podrían ser capaces de seguir un control analítico adecuado de los anticoagulantes antagonistas de la vitamina K, con alto riesgo de hemorragia, con elevado riesgo trombótico o que, sencillamente, presentan alergia o intolerancia a este fármaco.

Aunque los fármacos anticoagulantes orales directos han demostrado ser eficaces para prevenir la formación de trombos o coágulos, los antagonistas de la vitamina K siguen siendo los más usados actualmente. Por eso, cada vez más se recomienda llevar el propio autocontrol del tratamiento, con la ayuda de unos pequeños equipos medidores llamadores coagulómetros portátiles para medir el valor INR de una manera más sencilla y cómoda, desde cualquier lugar y en permanente contacto con el especialista que supervise el tratamiento.

La entrada Diferencias entre los anticoagulantes orales se publicó primero en Tao-control.